3 abr. 2009

Hermosa

Sus ojos eran dos esmeraldas, mientras su piel, blanco manto de seda, realzaba el pequeño diamante que era su nariz. Su sonrisa era una fina hilera de perlas.
Soy el único tarado que ve una carita en la vidriera de una joyería.

2 comentarios:

Hermana de SDU-7 dijo...

Pará, yo también las veo. Y me saludan. También me sucede con las galletitas y las papas.

Super Lechuguita dijo...

Como se nota que sos superficial... claro, en las joyas cualquiera ve caritas lindas. Pero andá a verlas en el tacho de la basura, o en la tierra de las papas...